Te das cuenta de que esa es ahora tu vida.


Y te ves contando cada caloría, cada gramo que subes y cada lagrima que derramas por ello. Tu, una niña que siempre ha sido feliz, que siempre ha soñado con comerse el mundo, con cumplir sueños imposibles que ahora lo parecen incluso mas, pero que no has conseguido quitarte de la cabeza. Y en ese momento intentas recordar como comenzó todo, como entraste en este mundo sin salida, en que momento se paso por tu mente que esto era una buena idea, un breve viaje a la perfección del cual no quedaría rastro una vez lograda la meta. Ya dejas de mentirte a ti misma, dejas de decirte que ya se pasara esta etapa, porque al fin y al cabo, te das cuenta de que esta es ahora tu vida

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Todavía lo recuerdo.

Todavía recuerdo ese ultimo verano que pase siendo yo misma. Recuerdo como corría a lo largo de toda la orilla de la playa con millones de ojos puestos en mi, de lo cuales yo no era consciente, aunque, quizás si, pero, me importaba tan poco, yo lo único que quería era jugar con la olas del mar, sentir como los granos de arena me hacían cosquillas en los pies, y como el sol le daba color a mi piel sin esfuerzo alguno. Esos meses que pasaba feliz sin preocuparme por mi cuerpo, mi ultimo recuerdo intacto por la anorexia o la bulimia. Como es de esperar, y ya que estoy aquí escribiendo sobre estos temas, todo eso acabo hace ya demasiado tiempo, cuando todavía me consideraba una niña. Hacia un par de meses que había cumplido los 13 años, cuando, en un viaje con mi familia, se desmorono todo, con esa palabra que nos destruye a todas. Ahora, sentada detrás de esta pantalla, me doy cuenta de que, si no me hubieran dicho esa palabra, quizás nunca me hubiera dado cuenta de que estaba gorda, quizás nunca me habría fijado en mi cuerpo, y no hubiera acabado aquí, pensando en la mejor manera de destruirme a mi misma. Se que esto es duro para todas, pero, cuando esa persona que te puso los pies en la tierra de esa forma,, la persona con la que te avergüenzas cuando comes delante suya, es tu hermano, bueno, supongo que hace las cosas algo mas difícil. Verle todos los días la cara, sabiendo lo que te ha hecho, lo que te sigue haciendo y que ni siquiera se de cuenta de lo que realmente eres, de lo que escondes, se ve ligeramente mas insoportable, aunque puede que me equivoque. A pesar de todo, a pesar de que seguramente sea el responsable de no tener una vida normal, lo quiero, lo quiero muchísimo, y de verdad quiero que tenga esa vida que yo nunca podré disfrutar.

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