Te das cuenta de que esa es ahora tu vida.


Y te ves contando cada caloría, cada gramo que subes y cada lagrima que derramas por ello. Tu, una niña que siempre ha sido feliz, que siempre ha soñado con comerse el mundo, con cumplir sueños imposibles que ahora lo parecen incluso mas, pero que no has conseguido quitarte de la cabeza. Y en ese momento intentas recordar como comenzó todo, como entraste en este mundo sin salida, en que momento se paso por tu mente que esto era una buena idea, un breve viaje a la perfección del cual no quedaría rastro una vez lograda la meta. Ya dejas de mentirte a ti misma, dejas de decirte que ya se pasara esta etapa, porque al fin y al cabo, te das cuenta de que esta es ahora tu vida

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Realmente, jamás se supera. Se aprende a vivir con ello.


Levantarse todas las mañanas y fingir felicidad, fingir ser alguien que no ese realmente. Sentarte en la mesa de la cocina a "desayunar" obligada por tus padres los cuales quieren creer que hay una cura para todo aquello que no saben realmente de que se trata, y pasar todo el día escuchando por parte de tu hermano lo gorda que eres, lo poco que vales y lo mucho que decepcionas, aunque debes seguir llevando esa máscara con una sonrisa  que a la larga ya no engaña a nadie. Y al final, esos insultos se convierten en voces dentro de tu cabeza, que no se cansan de hacerte daño, que poco a poco te consumen por dentro y por fuera, quitándote las ganas de vivir, las esperanzas de volver a ser feliz, de volver al pasado y salir de todo aquello cuando todavía no estaba todo perdido.  Pasado un tiempo, te das cuenta de que aquellas voces no se van, no cesan por mucho que lo intentes. Supongo que en algún momento,  comprendes que esa vida, esa enfermedad, realmente jamás se supera. Se aprende a vivir con ello.








No hay comentarios:

Publicar un comentario